LLueve
Y las aceras están mojadas
Todas las huellas están borradas
La lluvia guarda nuestro secreto
LLueve
Y las aceras están mojadas
Todas las huellas están borradas
La lluvia guarda nuestro secreto
[…]La taza de té frio sobre la mesa, las gotas de lluvia cayendo de mi ojos y las hojas empapadas de poesía con dolor… Esos días nublados en particular, me recuerdan aquel día en el que leí tu palabras bajo la lluvia decirme “Fuiste efímera, Adiós”.
Fragmentos del libro “Notas para Kirei”
Un día te das cuenta que ya no ves con los mismos ojos, que algunas cosas no se sienten como deberían, que la comida no tiene el mismo gusto y que la lluvia no tiene ese algo especial que hace un tiempo atrás veías; y ya no sabes que hacer.
La chica sentada al final del salón, la que se pasa las horas garabateando en una hoja de papel frases ilegibles y dibujos sin sentido. La misma que ignora al mundo cuando se pone sus auriculares y sube la música todo lo que puede, la que se queda mirando por la ventana como llueve, como los árboles bailan con el viento y como el sol de vez en cuando ilumina su ventana. Soy esa chica que se pasaba las horas riendo, a la que se le iluminaba los ojos por cualquier tontería y siempre tenía algo que decir. Soy la chica de ojos medio azules medio grises detrás de unas lentes, aquella que se permite creer en el amor de vez en cuando, aunque sepa que le terminaran rompiendo el corazón. He sido abandonada y he abandonado, pero todavía sigo saltando al vacío por personas que quizás me dejen caer en el más profundo abismo, pero que importa si de tanto caer me nacieron alas y ya me cuesta menos salir. Soy la chica que se molesta por todo, a la que puedes hacer enfadar y llorar con una frase, pero también soy la chica que dirá lo que piensa sin importar si está bien o mal. No soy la persona que todos desearían que fuera, pero puedo jurar que soy auténtica, que soy el caos y de vez en cuando la calma.
“En los días cuando llueve, pareces quererme más, parece que te aferras más. Como si fuese el pilar en el océano de tu desvarío.En los días de tormenta, pareces ser más amable, y un poco menos violenta. Todo al mismo tiempo.”
Bonita.
Que eres bonita, dije.
Y se calla… shhhhhh!!!!
Ahora mírate las cicatrices y sonríe porque no eres perfecta. Imperfecta hasta por los poros. No eres una monedita de oro para caerle bien a todos, y si no le caes bien a nadie, no te rayes. No eres un barco que siempre tiene que salir a flote; más bien, eres uno de papel, de esos que cuando llueve recio, se deshacen y se hunden y se los lleva la corriente. De vez en cuando, es bueno dejarse barrer por el viento, porque quizás tú eres las cenizas de alguien en ruinas que no se atreve a barrer.
No tienes que dar explicaciones siempre, pero pide perdón cuando has metido la pata hasta el fondo. Pero el acelerador, por favor, písalo fuerte. Que esta vida no se hizo para cobardes. Ama a mil kilómetros por latido.
Imagínate… eres un buen día para alguien que haces sonreír en secreto cuando vas al súper o cuando vas como si nada por la calle. Lo enmudeces cuando te acercas y le regalas unos buenos días con una sonrisa. Y, como dato, esa sonrisa para ese alguien es el tesoro perdido de los piratas. Es el motivo, la razón, la circunstancia perdida para intentar mejorar su mundo.
Imperfecta.
Enojona.
Preciosa.
Siempre te has sentido pequeña, pero date cuenta que el sol no sería el mismo sin uno de sus rayos, como el cielo no sería el mismo sin una de sus estrellas. Por eso, sé la risa que cambie el noticiero que siempre da las malas noticias, haz revolución con tu falda y grítale a los imbéciles que eres fuerte y que no te dejarás golpear.
Que toreas y que tomas al toro por los cuernos antes de que él logré incrustarlos en ti. Valiente. Que eres fuerte, dije.
Shhhhh…
Es noche. Cierra tus ojos. Ve hacia dentro. ¿Qué miras? ¿Cicatrices? ¿Heridas? ¿Vasos rotos? ¿O… será que miras lo que otros miran en ti? Que eres una chica grande. Gigante.
Antes de que digas alguna palabra, por favor, no quiero escribir tu sonrisa. Eres de esas chicas que el mundo no tiene que salvar, sino que ellas son las que salvan al mundo. Guerrera.
You’re the only champion.
Shhhhh…
Tercer silencio y puedo jurar y asegurar que estás llorando de nuevo. Por aquel amor que no superas, porque… vamos, no se compara a ninguno de los tontos que has conocido después de él. O tal vez sea por las veces en las que no dijiste nada para no romper el momento y mírate quizás hasta la fecha te sigues rompiendo tú. Por haberlo callado.
Shhhh…
Duerme, niña. Que esta noche te toca amarte por todos los que no lo hicieron.
Hoy me mira la luna
blanca y desmesurada.
Es la misma de anoche,
la misma de mañana.
Pero es otra, que nunca
fue tan grande y tan pálida.
Tiemblo como las luces
tiemblan sobre las aguas.
Tiemblo como en los ojos
suelen temblar las lágrimas.
Tiemblo como en las carnes
sabe temblar el alma.
¡Oh! la luna ha movido
sus dos labios de plata.
¡Oh! la luna me ha dicho
las tres viejas palabras:
«Muerte, amor y misterio…»
¡Oh, mis carnes se acaban!
Sobre las carnes muertas
alma mía se enarca.
Alma -gato nocturno-
sobre la luna salta.
Va por los cielos largos
triste y acurrucada.
Va por los cielos largos
sobre la luna blanca.
te preguntarás algún día por la boca
por el pez muriendo en ella, por el futuro
y al cerrar los ojos un momento –no sé dónde–
recordarás la luz de otro día, contra la pared
aquella luz infantil, demasiado limpia;
el olor del pasado, de una lluvia vieja
el tacto arrugado del tiempo, su mirada
como un río helado imparable
que baja desde lo alto, desde la cima
y cae, y cae, adentrándose en nosotros
en nuestra sed.
Ella es como el sol de la mañana, ese que sale cuando te has bañado con agua fría, sales a esperar el bus y hace frío, pero sale ese sol y calienta. Ella es como el café de las tardes al mirar la lluvia caer en la ventana. Ella es como tener un lapicero lleno de tinta y una hoja en blanco para plasmar lo que desees. Ella hace que mis días vayan mucho mejor con solo decirme que me quiere. Ella es la mujer con la que soñé despierto mientras escuchaba miles de canciones. Ella es la razón por la que aunque no haya luna, las noches estén llenas de luz. Ella es…
Metafóricamente hablando.
ARIES Cuando la última gota de lluvia rozaba la tierra ahora infertil de marte, el carnero surgió. Su fogosidad era tal, que evaporó toda posible humedad del planeta rojo, hasta volverlo su hogar.

TAURO Ya en la tierra, la diosa de la naturaleza, al ver la tierra seca y desolada, decidió darle vida al primer árbol. La semilla se incrustó en la tierra y surgió un pequeño tallo; creció lenta y silenciosamente, hasta poseer un tronco fuerte y estático. Fue allí, en ese instante, desde el momento en el que las raíces se hicieron una con la tierra, cuando Tauro dio su primer aliento de vida.

GÉMINIS En el espacio, existía un punto de densidad infinita que, en un momento dado, “explota” y con ella, como un flash, nacen todas las partículas de materia que conocemos hoy. En esa explosión, a lo lejos, un onda de aire se escapa, y con ella, Géminis surge de la nada, de la infinita oscuridad que emanaba el comienzo de la vida.

CÁNCER Ha nacido en el seno de la luna, estrictamente con el polvo más delicado de las estrellas, surgió del lado oscuro, dónde el frío azotaba la zona más recóndita del universo.

LEO Cuando las tinieblas reinaban en el espacio fúnebre y sombrío, una estrella, distinta a otras, nace. Su luz cubrió la periferia de nuestra vía láctea, dando vida en dónde siempre hubo muerte. Allí, en el centro de nuestro astro rey, se manifestaba la esencia del león.

VIRGO Completamente en silencio, sin nada más que el frío aire que se colaba por los orificios de la oscuridad, la tierra sucumbe el nacimiento de la conciencia, su poder se manifiesta por medio del eco y mientras iba perdido intensidad, en la última onda, Virgo aparece, como rocío en el desierto.

LIBRA En el planeta del amor, surgió una flor, la más hermosa de ellas. En su interior, el néctar más dulce existió. En su oscura y fría soledad, la flor falleció, el néctar en su interior se desparramó y en un acto irónico del amor, brotó Libra. Para nacer, hubo falta morir.

ESCORPIO Ha nacido en el regazo de las sombras, rigurosamente en el fin de la existencia, en dónde la vida parecía desesperanadora, Escorpio surge, como un fénix entre las cenizas.

SAGITARIO De la tierra, ya en su máximo esplendor, surge Sagitario, cuando la vida se empezaba a colar en nuestro planeta, allí, en el principio de todo, el trotamundos empieza su recorrido.

CAPRICORNIO En un momento, la tierra se hallaba en caos, no era lo que conocemos, era un planeta, como cualquier otro. De allí, surge Capricornio, de la ausencia de orden, nace nada más y nada menos para darle coherencia a la vida, darle claridad a la existencia.

ACUARIO Germina en lo alto del oscuro cielo, lejos, en los confines de la tierra, dónde no habita el ser humano. El sol es el culpable de su nacimiento, su radiación lo transforma en manchas y columnas luminosas tan excéntricas cómo él mismo. Y brilla, como ningún otro jamás podrá hacerlo.

PISCIS Nace irónicamente de algo tan simple, como lo es la risa. Cuando por vez primera el Dios de los mares esbozó una sonrisa, en el cielo, se formaron las más esplendidas estrellas, que le dieron vida a la constelación de Piscis.

Stephen.